Autoanticuerpos que indican una enfermedad autoinmune

Hay autoanticuerpos que pueden actuar como marcadores de distintas enfermedades autoinmunes. La calidad de estos marcadores depende de su especificidad y sensibilidad.

Distintos marcadores para distintas enfermedades autoinmunes

Las enfermedades autoinmunes van acompañadas de autoanticuerpos, que en algunas ocasiones solamente se encuentran en este tipo específico de enfermedad, los cuales pueden servir de marcador para dicha enfermedad.

Los autoanticuerpos se pueden clasificar como (1) anticuerpos patógenos primarios, que son la causa directa de una enfermedad ya que bloquean el funcionamiento normal de una célula o dañan el tejido, o como (2) anticuerpos secundarios, que no son patógenos por sí mismos pero que se producen como resultado de la enfermedad. Ambos tipos se pueden usar como marcadores de diagnóstico.

Sensibilidad y especificidad de los marcadores autoinmunitarios

La calidad de un marcador de enfermedad se define por su especificidad y sensibilidad.

Un marcador tiene una especificidad alta si solo se produce en la enfermedad en cuestión, pero no en enfermedades relacionadas ni en los familiares del paciente.
Es el caso, por ejemplo, de los anticuerpos antitransglutaminasa tisular (tTG), que tienen una especificidad clínica para la celiaquía de hasta un 100%.

Un marcador con una sensibilidad alta es aquél que se detecta en todos o casi todos los pacientes que sufren una enfermedad especial.

Los anticuerpos antitransglutaminasa tisular son también un buen ejemplo de marcador con una sensibilidad alta: cerca del 96% de los pacientes con celiaquía presentan un título detectable de anticuerpos anti-tTG.

Un marcador de enfermedad puede ser muy específico pero bastante insensible, como los anticuerpos anti-Sm, presentes en solo del 10 al 30% de los pacientes con LES, pero casi nunca en otras enfermedades. Por otro lado, un marcador puede ser muy sensible pero poco específico, como los anticuerpos anticardiolipina, que representan un marcador del síndrome antifosfolipídico, pero que también se detectan en otras enfermedades.

Los análisis de sangre de EliA detectan autoanticuerpos en sueros de pacientes que se sospecha que sufren enfermedades autoinmunes. Los ensayos son de la más alta calidad y combinan una especificidad excepcional con la mayor sensibilidad.